No fue un error contable ni una falla puntual. Fue un mecanismo. Durante tres años consecutivos, la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas desembolsó más de $14.363 millones a una empresa proveedora de la Región de O’Higgins por raciones de once que nunca fueron entregadas a ningún estudiante. Ni una sola. El caso, que hoy está en manos de la Fiscalía, la Contraloría y el Consejo de Defensa del Estado, revela cómo una cadena de decisiones —algunas técnicas, otras imposibles de explicar sin dolo— permitió que el dinero de los chilenos se esfumara en almuerzos fantasma.
El director nacional de JUNAEB, Fernando Peña, fue categórico al exponer el núcleo del problema: “Ninguna once fue entregada. El fuerte nuestro es entregar desayunos y almuerzos. Las onces solamente se entregan en procesos de recuperación de clases o en actividades extraprogramáticas. Por lo tanto, es absolutamente injustificado que se pagaran y se proyectaran ese tipo de raciones para los años 2022 y 2023, además de ese precio, a más de $8.000.” emol
El origen del esquema se remonta a 2019. JUNAEB contrató mediante trato directo —por $120 millones— a la empresa Inventia Consultores SpA para elaborar las bases de licitación del Programa de Alimentación Escolar 2021–2023. Uno de los cambios centrales que introdujo esa consultoría fue la eliminación de las bandas de precios, lo que permitió a las empresas postulantes ofertar libremente los valores por cada tipo de servicio. emol
Esa modificación abrió la puerta a una anomalía que el sistema de evaluación no detectó. La empresa SOSER S.A., adjudicataria en O’Higgins, presentó una oferta que combinaba precios bajísimos en algunos servicios —almuerzos cercanos a los $300— con valores desorbitados en otros, como las onces de educación básica, que partieron en $6.522 por ración y llegaron a superar los $8.600 en 2023. El diseño de las bases no penalizaba esas disparidades al evaluar el conjunto de la oferta. emol
Lo que vino después fue una escalada sin freno. En 2021, primer año del contrato, se programaron más de 814.000 raciones de once en la región, sin que se registrara ninguna entrega. Pese a ello, JUNAEB pagó a SOSER más de $2.082 millones. En 2022, lejos de corregir el rumbo, se modificó el contrato para subir el componente de pago fijo del 40% al 60%, y con cerca de 796.000 raciones programadas y ninguna servida, los desembolsos superaron los $3.583 millones. En 2023 la situación alcanzó su peak: las raciones proyectadas para SOSER aumentaron considerablemente hasta superar 1,7 millones, sin entrega alguna, y los pagos treparon a $8.697 millones. emol
En total, tres años, más de 3,3 millones de raciones programadas, cero entregas, y más de $14.363 millones pagados. Peña fue claro respecto al objetivo ahora: “Nosotros estamos buscando un juicio. Estamos buscando que desde la investigación del Ministerio Público se pueda asentar un precedente, entendiendo que la Fiscalía tiene mucha más articulación con otros organismos como el Consejo de Defensa del Estado y Contraloría para amplificar el efecto de la investigación.” emol
El caso JUNAEB no es solo un escándalo de corrupción. Es la radiografía de un sistema que, durante años, pagó por lo que no recibió, con plata que era de los niños más vulnerables de Chile.
Fuentes
- Emol
- T13 Reportajes
- Publimetro Chile
