La familia del tripulante que se quitó la vida publicó una carta abierta con su versión de los hechos.
En un giro dramático y conmovedor, la familia de Juan Sanhueza, el tripulante del pesquero de altamar (PAM) Cobra que se quitó la vida tras el accidente con la lancha Bruma, ha publicado una carta abierta revelando por primera vez la versión que, aseguran, él siempre quiso contar. La misiva, firmada por su hijo Pablo Sanhueza, no solo entrega detalles cruciales sobre la colisión, sino que también denuncia presiones por parte de la empresa y una grave falta de apoyo psicológico.
Considerando a su padre como “la octava víctima de esta tragedia”, la familia asegura que esta carta busca que por fin se escuche la voz de un hombre que, afirman, siempre tuvo la intención de declarar y decir la verdad.
## “Chocamos una casa y sentimos tablas romperse”: La versión de Juan Sanhueza
La carta relata lo que Juan Sanhueza habría contado a su familia en la intimidad de su hogar. “Mi papá nos dijo a todos que él quería decir la verdad de lo que pasó. Y lo que pasó esa noche, todos lo sabemos”, escribe su hijo.
Según el documento, la tripulación del puente del Cobra no sintió “un pequeño ruido”, sino que un “FUERTE GOLPE en dos oportunidades que generó un fuerte movimiento del pesquero”. La versión de la familia añade que el capitán dio órdenes de bajar la marcha y encender las luces.
Quizás el testimonio más revelador es una conversación que Sanhueza habría tenido con un colega a bordo: “Le dijo textualmente que habían chocado una casa y que se sintieron tablas romperse”.
## Presiones, falta de apoyo y correos borrados: La denuncia de la familia
La misiva va más allá y denuncia una serie de hechos ocurridos tras el accidente que habrían afectado profundamente a Juan Sanhueza. Afirman que, pese a su voluntad de hablar, “jamás le tomaron declaración”. Explican que el 31 de marzo se interrogó a toda la tripulación del puente, excepto a él.
En los días siguientes, entre el 2 y 4 de abril, sostienen que fue citado a reuniones con abogados de la empresa Blumar, tras las cuales regresó a su casa “con mucho miedo y temor por perder su trabajo”.
La familia califica además como “gravísimo” el nulo apoyo en salud mental. “El día 04 de abril, mismo día en que debía declarar, se realiza la única charla de apoyo psicológico por una psicóloga privada de la empresa. Antes de eso, nada. Jamás se derivó a mi padre a la mutualidad para recibir apoyo médico especializado”, denuncia la carta.
El relato se torna aún más oscuro con la mención de hechos sospechosos, como que la última localización del teléfono de Sanhueza fue en Tumbes, “justamente donde viven sus colegas del COBRA”, y que de su correo electrónico “misteriosamente se borraron todos sus correos desde el 04 de abril hacia atrás”.
## “Mi padre fue la octava víctima”: La lucha por la verdad en el Caso Bruma
La familia cierra la carta reafirmando su convicción de que la voz de Juan Sanhueza por fin se está escuchando a través de los nuevos antecedentes de la investigación que lleva el Ministerio Público. “Como familia no bajaremos los brazos hasta que se sepa toda la verdad”, concluye Pablo Sanhueza.
