La falta de mantención en un departamento de Santiago resultó en una millonaria condena judicial.
La Corte de Apelaciones de Santiago ha ratificado una contundente sentencia que obliga al dueño de un departamento a pagar una indemnización de más de $11 millones de pesos a sus vecinos del piso inferior. El motivo: los cuantiosos daños provocados por filtraciones de agua que el propietario se negó a reparar de manera oportuna.
El fallo, que confirma la resolución del 24° Juzgado Civil, sienta un importante precedente sobre las responsabilidades de los propietarios en el mantenimiento de sus inmuebles y las consecuencias de la negligencia en la vida comunitaria.
La Negativa a Reparar y las Amenazas
La acción judicial fue interpuesta el 2 de febrero de 2024 por dos residentes de un edificio ubicado en calle Zenteno, en la capital. Según relataron en su demanda, intentaron en múltiples ocasiones solucionar el problema de manera amistosa, contactando primero a los arrendatarios del departamento superior y luego, directamente al propietario.
Sin embargo, lejos de encontrar una solución, los demandantes aseguraron que el dueño no solo se negó a realizar las reparaciones necesarias, sino que además respondió de forma amenazante y violenta, una actitud que agravó la situación y fue considerada por el tribunal.
Daños Estructurales, Hongos y Riesgo Eléctrico
Las consecuencias de la falta de mantención fueron devastadoras para la vivienda de los afectados. La demanda detalló graves perjuicios en el baño principal, clóset y dormitorio principal.
Los daños no solo se limitaron a incomodidades por humedad y la aparición de hongos, sino que también comprometieron la estructura del techo, los muros y el sistema eléctrico, lo que, según el libelo, puso en riesgo la seguridad de toda la comunidad del edificio.
El Fallo: Negligencia y Culpabilidad Acreditada
La sentencia del tribunal fue categórica al establecer la responsabilidad del demandado. El fallo indica que quedó acreditado que “las filtraciones provienen de artefactos y cañerías ubicadas en el departamento del demandado”.
Basado en esto, la resolución concluye que el propietario “ha sido negligente y es culpable, por la falta de mantención oportuna de los mismos, siendo responsable de los daños que haya provocado”.
Por todo lo anterior, la justicia acogió la demanda y condenó al propietario a pagar la suma de $11.693.000, monto que cubre tanto el daño emergente (costo de las reparaciones) como el daño moral, por las angustias y malos ratos sufridos por los afectados.
