Diversas empresas que proveen servicios al Departamento de Educación Municipal (DAEM) de Tomé, Región del Biobío, han alzado la voz para denunciar una grave situación: la Municipalidad mantiene cuentas impagas que superan los cuatro meses de retraso. Esta morosidad ha generado un quiebre en la cadena de suministros y en la prestación de servicios esenciales.
La crisis ha provocado la suspensión de contratos. Un caso ejemplifica la situación: una empresa de alimentación que mantenía un convenio con el Liceo Comercial de la comuna decidió detener el suministro debido al incumplimiento de pago de cuatro facturas, cada una valorada en $3 millones. La problemática afecta a múltiples rubros; incluso los servicios de transporte escolar reportan no recibir sus pagos desde hace siete meses.
La administración municipal reconoció públicamente la deuda, expresando “profundo lamento” por las consecuencias que esto acarrea en los actores vinculados a la educación, como proveedores de alimentación y transporte. El municipio explicó que, al asumir la actual gestión, se encontraron con obligaciones financieras pendientes desde el año anterior.
La casa edilicia de Tomé informó que, a pesar de los esfuerzos y transferencias de recursos para paliar la situación, no han logrado sanear las cuentas pendientes. El contexto se agrava con la revelación de un déficit global cercano a los 6 mil millones de pesos, lo que sitúa a la Municipalidad en una situación financiera de extrema complejidad.
