
El presidente Gabriel Boric se enfrentó a críticas por su manejo en una conferencia sobre el caso del exsubsecretario Manuel Monsalve. En una intervención que duró casi una hora, Boric reveló mensajes privados con Monsalve, desoyó consejos de su equipo de comunicaciones y ofreció una defensa poco convencional. Esta actuación fue vista por analistas como un “performance personal” que desvió el enfoque de la institucionalidad presidencial y agravó la crisis. El evento fue calificado como un ejemplo de “amateurismo” y levantó dudas sobre la seriedad del gobierno frente a situaciones críticas.
El contenido de la conferencia dejó en evidencia las tensiones dentro del Ejecutivo y generó una ola de críticas por parte de analistas y políticos, quienes esperaban una postura más estructurada y menos emocional del presidente. El rector Carlos Peña destacó que Boric parecía más centrado en lo personal que en la investidura del cargo, mientras otros como Daniel Mansuy lo acusaron de convertir una crisis política en una exhibición pública.
La conferencia también reavivó el debate sobre la capacidad del Gobierno para manejar crisis de gran magnitud y la percepción de “amateurismo” en el equipo presidencial. Las declaraciones de Boric, alejadas del rigor institucional, marcaron un punto de inflexión en el manejo del caso Monsalve, haciendo que el foco político se desplace hacia el propio liderazgo del mandatario en un momento clave.
