La noche del domingo dejó al descubierto una falla de seguridad que no debería ser posible en una infraestructura crítica del país. Un grafitero identificado en redes sociales como “Centeee” ingresó sin autorización al Aeropuerto Arturo Merino Benítez, llegó hasta la losa, vandalizó una aeronave y después lo subió todo a Instagram como si fuera un logro deportivo.
La Dirección General de Aeronáutica Civil informó que el individuo accedió al recinto realizando un forado en el cerco perimetral del aeropuerto, lo que le permitió llegar hasta una zona donde permanecen estacionadas aeronaves fuera de operación, procediendo a vandalizar una de ellas con grafitis. Según las imágenes difundidas, el sujeto rayó una de las turbinas de un avión sin logos identificables, que se encontraba fuera de servicio en un sector cerrado por obras en ejecución. BioBioChileCNN Chile
Lo que convierte el episodio en un escándalo de proporciones es lo que vino después. El grafitero publicó en su cuenta de Instagram fotografías y videos del momento en que vandalizó la turbina, incluyendo imágenes suyas dentro del terminal con la aeronave de fondo —sin mostrar el rostro— y un mensaje que no dejó espacio para la ambigüedad: “Que nunca les digan que no son capaces de lograr algo. Si nadie ha podido, sé el primero en hacerlo. Logré el sueño del que todos decían es imposible rayar un avión del aeropuerto de Santiago. Si no es ilegal, no es grafiti”. El Dínamo
La frase final resume con precisión involuntaria el problema: para este sujeto, el valor del acto reside exactamente en su ilegalidad y en la imposibilidad que supuestamente tenía. Un aeropuerto internacional con más de 25 millones de pasajeros anuales reducido a un desafío de grafitero.
La DGAC reaccionó con un comunicado en que condenó enérgicamente lo ocurrido, anunció una investigación interna para determinar eventuales responsabilidades, revisar los protocolos de seguridad del área afectada e implementar las modificaciones y acciones disciplinarias que correspondan. La denuncia fue interpuesta ante la PDI, que ya inició las diligencias para identificar al responsable. InfobaeBioBioChile
El episodio abre preguntas que van más allá del grafiti en sí. Que una persona pueda abrir un forado en el cerco perimetral de uno de los aeropuertos más transitados de Sudamérica, caminar hasta una aeronave, tomarse el tiempo de rayarla, y retirarse sin ser detenido en el momento, habla de un protocolo de seguridad perimetral que falló en todos sus eslabones. La DGAC se comprometió a revisar qué salió mal. La respuesta llega tarde para la imagen del aeropuerto, pero a tiempo para evitar que la próxima intrusión no sea de un grafitero, sino de alguien con otro tipo de intenciones.
Fuentes
- Radio Agricultura
- Biobío Chile
- 24Horas
- CNN Chile
- Chilevision
- Emol
