“Te voy a seguir todas las noches”: los relatos que reconstruyen el brutal asesinato de Isabel en Coronel
Fue la última frase que alcanzó a pronunciar. Mientras la apuñalaban, Isabel Contreras Aguilera, de 65 años, le gritó al hombre que la estaba matando: “¡Perro conchetumare, te voy a seguir todas las noches!”. Segundos después estaba muerta en el patio de su propia casa, en el sector El Maule de Coronel. Sus asesinos salieron rumbo a la playa, quemaron la ropa con un soplete, se repartieron el dinero robado y compraron botellas de Jack Daniels para celebrar.
Lo que revelan las declaraciones judiciales obtenidas por BBCL Investiga es tan brutal como el crimen en sí: el plan original era solo robar. Un grupo de jóvenes que había pasado el día bebiendo, fumando marihuana y consumiendo clonazepam y zopiclona en una casa del sector, se movilizó en el auto de la madre de uno de ellos —cuyas llaves le sustrajeron sin que lo notara— hacia una vivienda que, según uno del grupo apodado “Pancho Pistolas”, pertenecía a un empresario adinerado. El dato era falso. La casa era de Isabel y su esposo. El Mostrador
A las 23:30 del viernes 22 de mayo, el esposo de Isabel salió a ver por qué los perros ladraban sin parar. Lo recibió un hombre con pasamontaña que le clavó un cuchillo de cocina varias veces en la cabeza. Se cubrió con las manos, se escondió en la casa de los perros. Cuando volvió a salir, diez minutos después, encontró a su esposa en el patio, con heridas graves en la cabeza, todavía viva, pidiéndole agua. Isabel murió ahí mismo, minutos después. El Mostrador
Las declaraciones de los detenidos, recogidas ante el fiscal Hugo Cuevas, coinciden en señalar a “Pancho Pistolas”, de 18 años, como el autor material del homicidio. Uno de los imputados, de 14 años, relató que mientras él buscaba dinero y objetos de valor en los dormitorios, F. estaba junto a Isabel pegándole con un cuchillo alrededor de cuarenta veces, dándole puñaladas en todo el cuerpo y pateándola. Cuando vio que la víctima intentaba arrastrarse hacia un teléfono celular para llamar a Carabineros, F. le rompió el aparato y luego la remató con un bate que encontró en una de las camas. El Mostrador
Otro imputado, de 16 años, que esperó en el auto durante el asalto, describió el regreso de F.: llegó con los guantes llenos de sangre y les contó que había matado a la señora. No estaba arrepentido. Dijo que lo volvería a hacer. El Mostrador
La investigación tomó un giro decisivo por un error minúsculo. Al detenerse en una bencinera Copec a las 00:17 horas para cargar combustible, uno de los imputados, que iba de copiloto, digitó el RUT de su madre para acumular puntos del programa de fidelización. Ese registro selló su propia caída. Las cámaras completaron el cuadro. Un testigo protegido que se presentó voluntariamente en la PDI el 25 de mayo entregó los primeros nombres. El Mostrador
Tras el crimen, el grupo se dirigió a la playa Chivilingo, quemó la ropa con un soplete y abrió la caja de madera que extrajeron de la casa. Adentro había $1.300.000 que se repartieron entre todos. Con parte de ese dinero compraron varias botellas de licor. Algunos de los imputados usaron lo que les correspondió para ir de compras al día siguiente: uno se gastó $300 mil en ropa en un outlet, otro $400 mil en el mall. La madre de uno de ellos participó de la celebración nocturna, y según las declaraciones, supo lo ocurrido antes de que terminara la noche. El Mostrador
El Juzgado de Garantía de Coronel decretó prisión preventiva para cinco de los seis imputados. Tres de ellos, por ser menores de edad —de 14, 15 y 16 años—, ingresarán a internación provisoria. Uno quedó con arresto domiciliario total. El Mostrador
El caso expone, con una crudeza que no admite eufemismos, la profundidad del quiebre que vive Coronel. Un grupo de adolescentes que planea un robo en una noche de alcohol y pastillas, un hombre de 18 años que mata sin remordimiento y celebra, y una mujer de 65 años que murió diciendo que iba a perseguir a su asesino para siempre. Isabel Contreras Aguilera no era el objetivo. Era simplemente la persona que estaba en esa casa.
Fuentes
- Biobío Chile
