Sujeto que se llevó a un niño de 10 años durante un partido de fútbol en San Joaquín fue condenado a 10 años de cárcel por sustracción de menores. Se dispuso su inhabilitación para cargos públicos y toma de muestras de ADN.
El incidente ocurrió en octubre de 2022, y aunque el secuestro duró solo unos minutos, el impacto sobre la familia y la víctima fue significativo.

Un hombre fue condenado a 10 años de cárcel por sustraer a un niño de 10 años durante un partido de fútbol en San Joaquín, haciéndose pasar por profesor y afirmando que conocía a sus padres. El Sexto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago dictó la sentencia, luego de que se acreditara que el hombre engañó al menor, alejándolo por breves minutos del lugar antes de ser descubierto. La gravedad del caso, que generó gran conmoción, radica en la vulnerabilidad del menor, quien fue engañado por el condenado.
Además de la pena de cárcel, el tribunal decretó la inhabilitación absoluta perpetua para ocupar cargos públicos o ejercer derechos políticos. El agresor también deberá someterse a la toma de muestras biológicas para ser ingresado en el registro nacional de ADN de condenados, una medida destinada a prevenir futuras reincidencias en este tipo de delitos.
Detalles del secuestro y reacción de la familia
El incidente ocurrió en octubre de 2022, y aunque el secuestro duró solo unos minutos, el impacto sobre la familia y la víctima fue significativo. Según el fallo, los padres del niño afirmaron que el estrés causado por el hecho provocó un rebrote de alopecia en su hijo, demostrando los efectos psicológicos graves que dejó el secuestro.
El tribunal destacó que, si bien el tiempo del rapto fue breve y la distancia recorrida fue corta, la amenaza a la seguridad y libertad personal del menor fue considerable. Los jueces valoraron estos elementos al determinar la extensión de la pena.
Repercusiones en la comunidad
Este caso ha generado alarma en la comunidad y ha puesto en el centro de la discusión la seguridad de los menores en espacios públicos. Organizaciones de defensa de la infancia han exigido una mayor vigilancia y conciencia sobre este tipo de delitos, solicitando campañas de prevención y educación dirigidas a los menores y sus familias para evitar situaciones similares.
