La postulación de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha desatado una controversia en el ámbito político chileno a raíz de su financiamiento con recursos fiscales.
Dos figuras presidenciales, Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) y Franco Parisi (Partido de la Gente), manifestaron su absoluto rechazo al uso de dinero público. Parisi argumentó que Chile tiene prioridades más urgentes y que la propia exmandataria debería costear su campaña internacional, mientras que Kaiser exigió transparencia y advirtió sobre posibles responsabilidades políticas y legales por la falta de claridad en los gastos.
En contraste, el candidato independiente Harold Mayne-Nicholls defendió la necesidad de que el Estado respalde la postulación, señalando que la presencia de una figura chilena de esa relevancia proyecta una imagen positiva para la diplomacia nacional.
El Gobierno, por su parte, defendió los gastos asegurando que provienen de una glosa presupuestaria ya aprobada en el Ministerio de Relaciones Exteriores, aunque la falta de información sobre el monto exacto y la fecha de su incorporación sigue alimentando el debate sobre la transparencia.
