
Un estudio del Instituto de Políticas Públicas (IPP) de la Universidad Andrés Bello, revelado por El Mostrador, describe el “estado bipolar” de la sociedad chilena, destacando que las emociones predominantes son la alegría y el miedo. Según Mauro Basaure, sociólogo y académico de la UNAB, la desconfianza en las instituciones y la inseguridad pública han llevado a los chilenos a refugiarse en la vida privada y familiar, creando lo que él llama un “familismo individualista”. La sociedad chilena enfrenta altos niveles de estrés debido a la combinación de incertidumbre económica, delincuencia y desconfianza en la capacidad del sistema público para resolver problemas.
Alegría en lo privado, miedo en lo público
Basaure observa que la alegría es una emoción frecuente en la vida privada y familiar, funcionando como un refugio frente al miedo que caracteriza la percepción pública. Esta desconfianza hacia lo público refuerza el retraimiento social y la sensación de desamparo en la esfera colectiva.
Impacto en la salud mental
La constante sensación de inseguridad y estrés tiene consecuencias en la salud mental de los chilenos, contribuyendo a la ansiedad y al estrés crónico. La ausencia de políticas de apoyo adecuadas para enfrentar la inseguridad pública y económica lleva a que muchos experimenten una constante ansiedad sobre el futuro.
Propuestas de cambio
Basaure sugiere que para superar el “familismo individualista” y la “sociedad impotente,” Chile debe fortalecer las instituciones públicas para generar un espacio de confianza en el ámbito social, donde la colaboración y la acción colectiva sean posibles. Este cambio estructural, según el estudio, es necesario para mejorar la salud mental y el bienestar emocional de la población.
