A pocos días de la primera vuelta presidencial, la candidata del oficialismo, Jeannette Jara (PC), ha dado un giro significativo a su campaña al reconocer públicamente que está considerando suspender o incluso renunciar a su militancia en el Partido Comunista. Esta decisión surge en medio de la constante controversia sobre la influencia de su partido en un eventual mandato y la necesidad de ampliar su base de apoyo de cara a una segunda vuelta.
La exministra de Estado explicó que la medida busca despejar las dudas del electorado moderado y desvincular su posible presidencia del control partidario.
“Es bien probable, porque la verdad es que veo que durante la campaña se ha generado tanta controversia con aquello […] Lo más probable es que suspenda o renuncie; la figura que proceda en ese momento”, declaró Jara.
La aspirante a La Moneda fue enfática al señalar que su intención es proyectar un gobierno de amplia base ciudadana: “Como no quiero que existan más cargas sobre una responsabilidad que yo tendría eventualmente como Presidenta… creo que es mejor dar señales claras, porque mi intención es gobernar a la ciudadanía y no a los militantes de un partido”.
Si bien la candidata ha insistido en que representa a una coalición mucho más amplia que solo el PC, la declaración llega en un momento estratégico. Distintos sectores han advertido que el peso de su militancia podría obstaculizar la conquista de apoyos necesarios para el balotaje. Esta movida busca, por ende, consolidar un discurso de gobernabilidad y amplitud, mientras el oficialismo busca resolver tensiones internas recientes, como las críticas públicas recibidas por parte de la ministra Carolina Tohá.
