El caso del asesinato de Krishna Aguilera Yáñez ha revelado una profunda conexión con el narcotráfico, estableciendo como hipótesis principal una venganza orquestada por Juan “Guatón Beltrán” Olivares, la última persona que tuvo contacto con la víctima.
Según la investigación de la Fiscalía Metropolitana Occidente, Aguilera no solo fue pareja de Beltrán, sino que también actuó como su “soldada” en la comercialización de drogas desde los narco-bunkers que el imputado controlaba. Se presume que el móvil del crimen fue una represalia por una “mexicana” (robo de droga) que Beltrán atribuyó a la joven y a otras colaboradoras.
Beltrán, quien inicialmente denunció un asalto para encubrir su auto robado, fue detenido junto a otras cinco personas. El giro crucial en el caso ocurrió gracias a la confesión de uno de los detenidos, José Montecinos Contreras, quien reveló que Beltrán le había encargado sepultar el cuerpo de Krishna. Esta información condujo al hallazgo del cuerpo de la víctima en el sector Catemito, en Calera de Tango, lo que permitió cerrar el círculo de la investigación.
