La batalla entre Chile y Perú por el origen del pisco suma un nuevo capítulo con la presentación de documentos históricos.
La batalla entre Chile y Perú por el origen del pisco suma un nuevo capítulo. Este martes, el gobierno peruano anunció que presentará ante la Unesco documentos históricos para reafirmar que la bebida tradicional tiene sus raíces en territorio peruano.
Documentos históricos respaldan la postura de Perú
De acuerdo con información publicada por CNN, Perú entregará archivos que datan entre los años 1587 y 1613, provenientes del Archivo General de la Nación en ese país. Estos documentos establecen que el aguardiente de uva fue elaborado por primera vez en 1587, siendo comercializado desde el puerto de Pisco hacia Magdalena.
La intención peruana es presentar estos antecedentes durante una próxima reunión del Comité Regional para América Latina de la Unesco, donde se podría zanjar este debate de larga data.
Chile contraataca con evidencia histórica
La discusión sobre el origen del pisco no es nueva, y Chile también ha defendido su posición con argumentos sólidos. En 2016, un equipo liderado por el historiador argentino Pablo Lacoste presentó evidencia concluyente que sitúa el nacimiento del pisco en Chile.
Lacoste explicó que un documento encontrado en el Archivo Nacional de Santiago, fechado en 1733, menciona el término “pisco” un siglo antes de su uso en Perú. Este registro describe la existencia de botijas de pisco en la hacienda La Torre, ubicada en el Valle del Elqui, una zona clave en la producción de esta bebida en el norte chileno.
Además, el historiador señaló que en Chile se utilizó por primera vez una etiqueta comercial con el nombre de pisco en 1882, mientras que en Perú la primera etiqueta registrada data de 1922, casi 40 años después.
Unesco, árbitro en la disputa
El anuncio de Perú sobre la presentación de estos documentos ante la Unesco podría ser determinante en esta contienda histórica. Sin embargo, Chile cuenta con una sólida base documental y evidencia histórica que ha utilizado para reforzar su posición.
Ambos países seguirán argumentando su caso, pero la decisión de la Unesco podría inclinar la balanza a favor de uno de ellos, marcando un hito en una controversia que trasciende generaciones y fronteras.
