
Tras la destitución del ministro de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, en el Senado, el oficialismo enfrenta fuertes recriminaciones internas. La acusación constitucional, que incluía a Muñoz y a Ángela Vivanco en un mismo libelo, ha generado tensiones, especialmente por la falta de claridad en su formulación y la violación del debido proceso al tratar dos casos en una sola acusación. Diversos senadores del oficialismo cuestionaron la decisión de sus propios diputados de apoyar el libelo, lo que consideran un error que terminó perjudicando a Muñoz.
El senador Daniel Núñez (PC) y otros señalaron que la acusación debió haberse votado por separado, ya que la defensa de Muñoz quedó atada a la suerte de Vivanco, afectando su causa. El senador socialista Fidel Espinoza criticó duramente a los diputados de su partido que votaron a favor, acusándolos de cometer una injusticia y anticipando que deberán rendir cuentas por sus decisiones. Por otro lado, el senador Ricardo Lagos Weber (PPD) reconoció que algunos legisladores oficialistas votaron a favor de la acusación por temor a que ambas se rechazaran, lo que hubiera sido mal visto por la opinión pública.
Además, la mesa de la Cámara, presidida por Karol Cariola (PC), fue cuestionada por permitir la presentación conjunta del libelo, lo que algunos parlamentarios del oficialismo consideraron una “aberración constitucional”. En respuesta, Cariola señaló que la queja no se planteó con anticipación, lo que evitó un debate adecuado sobre la correcta separación de los casos.
Este conflicto expuso las diferencias internas del oficialismo, dejando una herida abierta tras la destitución de Muñoz y generando dudas sobre la estrategia en futuras acusaciones constitucionales.
