Un reportaje ha puesto en evidencia una llamativa paradoja en las próximas elecciones: un total de 155 candidatos al Congreso se encuentran inhabilitados para votar por sí mismos, ya que su lugar de sufragio está registrado en un distrito distinto al que buscan representar. De este grupo, 19 postulantes se presentan en una región diferente a la que tienen registrada para votar, alimentando las críticas sobre el denominado “turismo electoral”.
La investigación detalla que esta situación afecta a figuras tanto de la izquierda (8 casos) como de la derecha (11 casos), quienes si bien cumplen con los requisitos legales de Servel para postular (como acreditar domicilio o contar con direcciones comerciales en el distrito), enfrentan el cuestionamiento público sobre su arraigo territorial.
Entre los casos destacados se encuentra Pamela Rishmague (Republicano), que postula en Coquimbo, pero vota en Santiago, justificando su presencia por tener negocios en la zona. De igual forma, el exanimador Patricio Laguna (Ind.-Demócratas), que vota en La Pintana, se postula por Rancagua, argumentando que no alcanzó a realizar el cambio de domicilio electoral, pero que reside en esa zona hace una década.
La doctora Carolina Herrera (Ind-PS), que vota en Ñuñoa, pero se presenta en Rancagua, negó ser un caso de turismo electoral, señalando que vive en Machalí, pero viaja a trabajar a Santiago. Por su parte, la candidata de Evópoli, Carola Julio, postula en Valparaíso, pero vota en Lo Barnechea, indicando que mantiene una residencia de veraneo en la zona hace años.
Pese a la controversia ética, el Servel ha validado todas estas candidaturas al considerar que cumplen con los requisitos formales exigidos por la legislación vigente.
